Nuevos retos

A veces, a medida que envejecemos, tendemos a pensar que la vida debería ser cada vez más fácil. Y hasta cierto punto lo es. Una vez que probé el olor de la verdadera libertad, fue más fácil liberarme.

En otro nivel, la mayor alegría y libertad en la vida es dedicarme a lo que es más grande que yo, a lo que no puedo controlar o entender completamente.

Cuando se anuncia un nuevo desafío, tendemos a preguntarnos “¿qué sacaré de él?” “¿Qué habrá para mí?”. Pero quizás las preguntas mucho mejores son “¿qué sería increíble dar?” “¿Qué tengo que aportar?”

La verdadera libertad se trata de enfrentar ese miedo. Y aunque uno nunca tenga una buena imagen realista de lo que tiene para ofrecer en un futuro, siempre es más fácil verlo desde afuera, comienza con creer en tí mismo, amarte y darte otra oportunidad increíble para experimentar y aprender.

Y una cosa es segura. Todos los desafíos que tomé en el pasado me dieron, pieza por pieza, una imagen más clara y adorable. Entonces, ¿por qué este desafío sería diferente?